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El corazón de Dios PDF Imprimir E-mail
Escrito por Daniel Peredo Jaime   
miércoles, 04 octubre 2006
El palpitar del corazón de Dios son las almas, su deseo es que todo ser humano creado esté con Él, todos los necesitados, los perdidos, los que sufren, los que pagan precios altos por injusticias, los huérfanos, los que están sufriendo, ellos son el motivo por el cual el Padre decidió enviar a su Hijo, ellos son los que conmovieron su corazón  de Dios, para enviar a Jesucristo y  reconciliar al mundo con Él. El cuerpo de Cristo debe interesarse también por la gente, pues cuando ya no lo haga, se estará perdiendo el verdadero sentido, la dirección. Los latidos de una congregación se miden por el amor a las almas, lo que se refleja en el tiempo, el trabajo, la economía, que se invierte para alcanzar las almas,  ser una congregación de verdad es demostrar el clamor por los perdidos el esfuerzo no es por abrir congregaciones o grupos cristianos, sino el amor para la gente que no conoce de Jesús

 

                Los tiempos que ahora estamos viviendo en México son comparados con los tiempos de Israel al salir de Egipto, (Ex 3:7) en donde su orgullo fue quebrantado y sus corazones fueron emblandecidos, para mirar a su Padre, lo mismo está pasando en México y es necesario que los líderes y la iglesia se den cuenta que son tiempos de arrepentimiento, de quebrantamiento; en donde las almas se acercarán a su Salvador.

 

                Dios responde al clamor de su iglesia en México, la gente entrará al Reino al ver las señales, los prodigios, cuando no sólo escuchen de Dios, sino vean su poder actuando en medio de su pueblo, al interesarse por sus necesidades, cuando su pueblo le busque y le crea su poder se manifestará y gente creerá, como vemos en Mateo 11 que Juan envió a sus discípulos para preguntarle a Jesús si era Él a quien esperaba, Jesús no respondió con teología sino que les dijo: Vr. 4-5  “… Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio”

 

                Todos somos guerreros y todos tenemos que hacer nuestra parte, es tiempo de trabajar y levantarnos para conquistar el corazón de los desamparados, es tiempo de tener pasión por los perdidos, y anunciar el evangelio a los pobres, la minoría es quien impactará nuestra nación, México está listo para presentarse delante de Dios, pero debemos esforzarnos, por acercarnos a los que necesitan de Cristo, somos instrumentos y es el tiempo de México, tiempo de evangelizar, pues Dios está abriendo una puerta de oportunidad y debemos decidir aprovecharla, para que su Gloria sea vista en la Tierra, y la nación clame ante nuestro Dios.
 
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